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Quiero invertir en Bienes Raíces… ¡Pero no tengo mucho dinero!

Invertir en bienes raíces es una de las  formas más seguras de ganar dinero a largo plazo y de mantener o incrementar el patrimonio. Es primordial establecer cuál es el objetivo de la inversión. A continuación, te diremos cómo incursionar en los bienes raíces con poco dinero.

 

La primera etapa de esta incursión es la de inversionistas vírgenes. La mayoría de los inversionistas hemos pasado por esto: “Quiero invertir en bienes raíces, pero cuento con muy poco o casi nada de capital” y cuando nos acercamos a algún asesor, nos sentimos  frustrados, porque solicitan grandes cantidades de dinero. Hay quienes dicen, que para comenzar con un portafolio de bienes raíces debes iniciar, al menos, con un millón de pesos.

 

¿Cómo es el perfil de un inversionista virgen?

 

En este tema, la edad y el género no son relevantes; el grueso de estos inversionistas son asalariados puros, profesionistas independientes y/o comerciantes.  Son personas que mantienen buenos ingresos constantes o de forma regular. Tienen capacidad de pago, pero una capacidad de ahorro limitada, la mayoría de las veces, por falta de disciplina o motivación.

 

Una de las principales limitantes en nuestra autopercepción como nuevos inversionistas es preguntarnos: “¿Cómo me puedo sentir inversionista, si solo cuento con 10,000.00 al mes, para este fin?” Es primordial tomar con total seriedad esta decisión y ser muy disciplinados al respecto, no dejarse llevar por la emoción del momento. Comprar un bien inmueble representa un compromiso a largo plazo. Es muy importante tomar en cuenta que el incumplimiento a este compromiso nos puede generar pérdidas de lo aportado o la pérdida del total de nuestra inversión, si lo hacemos en un corto plazo.

 

Pasos para invertir con poco dinero:

 

  1. Define un presupuesto mensual de inversión. Haz una relación de ingresos y gastos. Cabe mencionar, que en esta relación, hay que tomar aquellos gastos fijos, así como, diversiones, vacaciones y gastos varios que hacemos día a día (si bien, podemos recortar algunos gastos y hacer algunos sacrificios). “Recuerda que el invertir debe ser gratificante, no es manda”. Comprometer el gasto diario o no dejar  margen para imprevistos, es el mayor factor de riesgo.

 

  1. Define el inmueble para tu inversión. Esta es, sin duda, la parte más romántica para los inversionistas vírgenes, por el entusiasmo y lo emotivo de la elección. Esta etapa debe ser fría y sin sentimentalismos; debes recordar que es una inversión y hay que dejar de lado el sentido de posesión: “Mi casa”, “Mi terreno”; debe cumplir con los requerimientos y expectativas de lo que demanda el mercado (familias de cuatro integrantes), es decir, debe ser algo muy comercial y no debes buscar que atienda a tus gustos personales. Entre más personalizado sea el inmueble, menos mercado tendrá, para rentar o venderse.

 

El inmueble elijas debe tener ciertas características que le darán su valor futuro y garantizarán tu inversión, por lo tanto, tu ganancia.

 

  • Zona urbana, con demanda y en crecimiento.
  • Vías de acceso y transporte público.
  • Cercano a escuelas, centros de salud y centros comerciales.
  • Todos los servicios (Agua, luz, drenaje, Internet y seguridad).
  • Preferentemente residencial o medio residencial.
  • Fraccionamiento con acceso controlado o condominio.

 

La elección del inmueble deberá cubrir tus expectativas de calidad de vida, no se necesita ser un experto, solo ser muy objetivo. “Si a mí me gustaría vivir aquí, seguramente, alguien querrá rentar o comprar aquí”. No está de más,  que antes de comprar, busques la asesoría de un profesional.

 

La inversión más segura que se recomienda para iniciarse como inversionista en bienes raíces es la compra de lotes residenciales en preventa. Esta inversión se inicia con un desembolso reducido, que normalmente es menor al 30% del valor; en algunos casos, este enganche es diferido  y se realizan aportaciones mensuales en plazos, desde 12 hasta 48 meses. El objetivo es crear un capital (ahorro), que además generará una buena ganancia. Al final del plazo, al vender el terreno,  estarás en una buena posición para inversiones que requieran un mayor capital inicial o para comprar un mayor número de lotes.

 

La segunda opción es comprar una casa en preventa para rentar. Esta opción requiere un análisis más detallado, ya que tendrás que recurrir a un crédito bancario. Si eres asalariado, podrás utilizar tu subcuenta de vivienda como parte del enganche (con un desembolso inicial menor). Para este modelo de inversión, la ubicación del inmueble y el precio son factores determinantes para logar el objetivo; si bien las aportaciones mensuales serán menores, deberás contar con un fondo de contingencia de, al menos, tres veces el monto de la hipoteca para mantenimiento y para los meses en que pudiera estar desocupado el inmueble. Para esta inversión, es imperativa la asesoría de un profesional.  No hay que olvidar que, al igual que otras inversiones, tiene sus riesgos, y en cualquiera de las opciones que elijas, un asesor profesional te ayudará con los trámites bancarios y con la revisión de la parte legal.

 

¡Esperamos que este breve escrito te sea de utilidad, para que comiences a invertir en bienes raíces!

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