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Iluminación

Luego de explorar la iluminación que predomina en estructuras verticales, ahora ahondamos en los elementos que un conjunto horizontal promueve. ¿Qué evoca el sentido de comunidad? ¿Cuáles son los elementos que cohesionan a un grupo de individuos en torno a su hábitat? En general, la empatía de éstos en torno a ideas o principios. En la mayoría de los casos, es identificarse con la visión clara que un desarrollador o un arquitecto promueve hacia la vida de un conjunto, aquellos intangibles que hacen más atractiva a una comunidad sobre otras.

Puesto que la característica de expansión que un conjunto o un desarrollo horizontal ofrece, casi siempre lleva a reflexionar sobre la escala paralela al horizonte, ¿Cómo se genera un concepto de conjunto, donde los elementos tienden hacia la disgregación? ¿Cómo se logra, donde los lenguajes arquitectónicos son variados, donde las propuestas de materiales y sistemas constructivos son tan particulares como los usuarios y sus diseñadores?

La asociación de individuos se consigue en un ambiente colectivo que está definido por factores con los que se identifica el grupo de personas que ahí habitan. Comparten la misma filosofía. Así, una cancha de tenis atrae específicamente a una comunidad que gusta de hacer ese deporte específico o promueve a quienes tienen el interés por aprenderlo. Lo mismo ocurre con el golf y con las disciplinas ecuestres. En realidad, el ambiente  se traduce a gente que habla el mismo lenguaje, entiende y participa en torno a un principio.

Actualmente, los desarrollos buscan que su identidad pueda denominarlos como desarrollos verdes, sustentables, sostenibles, de bajo impacto o

; en muchos casos, se aglutinan en torno a valores de una categoría de bajo impacto ecológico o de baja huella de carbono, para lograr un ambiente ecológico, donde los recursos renovables sean explotados de forma adecuada, con sistemas pasivos de clima y orientación, aprovechamiento solar por medio de captación y almacenamiento de energía eléctrica, así como la distribución de energía calorífica para calentamiento de agua o pisos radiantes, o el tratamiento de desperdicios durante la construcción de la obra,  el manejo posterior de la basura, reciclaje y separación de desechos inorgánicos y orgánicos para generar composta y la incorporación de las últimas tecnologías disponibles o el desarrollo propio de tecnologías exprofeso.

Lo mismo ocurre en el tema de la iluminación arquitectónica. Un espacio con miras a tener un bajo impacto ecológico deberá tener características mínimas que sean congruentes con el objetivo o la visión del conjunto, un espacio donde los niveles de iluminación serán adecuados para el desarrollo de las actividades que se realizan en cada espacio. Visualmente deberá existir una congruencia donde se resalta el valor ecológico de la comunidad. La iluminación de paisaje y conjunto es una clara referencia a esta visión, donde el sentido de comunidad se traduce en cohesión. La luz es un poderoso elemento unificador.

Debe evitarse la iluminación obstructiva; toda iluminación que incida en la visual de los usuarios de forma directa y excesiva debe eliminarse en todo momento, especialmente el recurso de uplighting, sin ópticas ni accesorios anti-deslumbramiento, donde los usuarios pueden percibir la fuente luminosa. Uno de los grandes retrocesos en el desarrollo de luminarios de estas aplicaciones se dio con la introducción de las fuentes luminosas tipo LED, puesto que estas competían directamente, tratando de alcanzar los flujos luminosos que tecnologías, como los aditivos metálicos, ya tenían muy desarrollados y estudiados en sus ópticas.

Es importante reducir la contaminación lumínica, esa que genera un manto visual que bloquea el poder percibir los cielos oscuros y las estrellas de noche. El movimiento Dark Skies tiene una clara filosofía de estos principios y, en la actualidad, comunidades enteras buscan obtener esta categoría, incluso existen observatorios que exigen a las comunidades cercanas estas certificaciones, para que la inadecuada iluminación no interfiera en sus laboras de investigación y observación del espacio exterior.

Existen apartados enteros dedicados al tema de iluminación en las certificaciones LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), a mi parecer abstractos, que a veces carecen del gran poder perceptual que tiene la iluminación y la interacción de las personas, sin embargo, cualquier regulación sobre la utilización de recursos energéticos es bienvenida como pauta o criterio.

Los sistemas de tele gestión, que censan la presencia de usuarios, atenuándose cuando nadie se encuentra cercano, brindan reducciones directas de consumo energético, sin que éstas se apaguen por completo. La tendencia de interconectividad de luminarios y otros dispositivos móviles de comunicación por medio de LIFI (Light Fidelity) promete un mundo donde la información fluya a nuestro alrededor, siempre donde exista iluminación.

En realidad, toda aquella aportación que favorezca a la reducción de la huella de carbono, da un sentido positivo a la visión de desarrollo de estos espacios; el utilizar materiales locales, sin coartar la libertad creativa de los diseñadores, es siempre un reto interesante, así como la utilización de tecnología local y congruente al entorno y el redescubrimiento de los sistemas pasivos.

Pero en el tema de iluminación, ¿Qué es lo que aporta una menor huella de carbono? ¿Es únicamente la utilización de cierta cantidad de energía eléctrica por metro cuadrado?  ¿Es  la uniformidad lumínica, la única forma de proyectar un espacio? Quizás para un software, así es. En mi opinión, un diseñador de iluminación arquitectónica profesional aporta mucho más que eso, es capaz de enriquecer la propuesta de diseño verde en múltiples ámbitos, atajando muchas áreas de oportunidad claras, donde el ahorro energético es solo una parte. Un estudio adecuado de prioridades y jerarquías, de realidad de utilización espacial, evitará la sobre especificación de recursos luminosos que, por su naturaleza, pueden ser sustituidos sin comprometer el resultado óptimo de un proyecto, tal es el caso de un equipo importado, que en contraposición a un equipo de producción nacional, obviamente tendrá una menor huella de carbono, como carga directa hacia el proyecto.

Como en todas las áreas creativas, la imaginación, la creatividad y la experiencia siempre enriquecen y refuerzan con valor agregado, así el conocimiento de la iluminación y su aplicación  puede incorporarse a cualquier propuesta de espacio donde el ser humano habite, con excelentes y asombrosos resultados.

— A todas luces, el futuro no está escrito.

Acapulco 2016

©VCalanchini

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