Decoración y más

Iluminación de fachadas: El espíritu de la materia es la luz

late-night-boston
Escrito por admin

La luz tiene su propio lenguaje, puede transformar el silencio en un grito majestuoso. La luz es lenguaje y debe tener un contenido específico. La sombra y la luz son efímeras y dinámicas; se desplazan conforme avanza el día, revelando los volúmenes; son siempre cambiantes. La iluminación arquitectónica por medio de recursos luminosos artificiales es una declaración específica y un mensaje tácito de la existencia de una edificación, dentro de su contexto, y conforma la silueta urbana.

La iluminación de fachadas cautiva la imaginación, asignando jerarquías al panorama de la ciudad, hace destacar lo bueno y lo malo de la arquitectura, se traduce como un logro de la tecnología y de los avances técnicos de la construcción, resultando en el protagonismo de la luz y destacando los volúmenes. La iluminación otorga carácter de antagonismo urbano a las fachadas disonantes y ruidosas, aquellas con apetito de ser vistas a la fuerza.

El espíritu de la materia es la luz. La vida y la armonía son parámetros rectores de la iluminación que se planea con todos los principios de diseño de la arquitectura y las disciplinas creativas; la iluminación es arte, es ciencia y es oficio. Esta nace de la vida misma del proyecto arquitectónico y, es evidente, cuando la iluminación no está integrada, cuando un proyecto de iluminación se inserta posteriormente, ajeno al proceso constructivo de un elemento arquitectónico. En algunas ocasiones, la iluminación resulta un maquillaje que revela la vulgaridad de lo improvisado; mientras que, en otras, denota el ulterior balance e integración que unifican todas sus partes, culminando en un acto sublime para la vista, la secuencia lógica de un proyecto arquitectónico, pensado de día y de noche.

A través de los recursos luminosos se exalta la majestuosidad vertical; se acusa la escala y proporción, la inserción y presencia de una arquitectura dentro de un contexto especifico, facilitando su entendimiento y clamando su carácter, diferenciándola en usos específicos. La luz conduce la mirada de los observadores y cautiva la imaginación. La iluminación es la mirada de la arquitectura por la noche.

Los edificios residenciales se convierten en configuraciones vivas, que hablan del movimiento y uso que le dan las personas dentro de sus espacios, encendiendo y apagando la luz de forma orgánica y aleatoria. Cada usuario activa sus espacios según sus necesidades de luz y los edificios de oficinas y corporativos se apagan al quedar vacios.

La luz artificial aporta una nota de voz adicional muy suave a la arquitectura, una que cobra vida brevemente por las noches, mientras la luz del sol enmudece. Esta luz artificial se convierte en una interpretación del sentimiento particular y momento histórico y se refleja en la tridimensionalidad de una edificación. Un proyecto de iluminación arquitectónica provoca cualquier metáfora.

La iluminación de los volúmenes predominantes debe evitar un lenguaje confuso, debe haber congruencia y diálogo. Siempre existirá una afinidad lógica entre volumen, luz y sombra, entre significado e intención, entre material y recurso luminoso. La ciudad de Las Vegas, por ejemplo, no cumple con estas normas de la iluminación artificial.

Ciertos factores deben ser considerados desde el inicio del proyecto:

  • Factores de mantenimiento. Pueden convertir el mejor diseño de iluminación, en una pesadilla de mantenimiento y hacen que eventualmente la luz enmudezca cuando resulta complejo mantener la luz encendida de un edificio.
  • Factores de accesibilidad y factibilidad. Deciden las condiciones físicas de localización y toman en cuenta la exposición de los equipos luminosos a elementos del medio ambiente. Se requiere, a veces, de personal especializado o de equipo, como grúas o canastillas, para acceder a ellos en determinados ciclos de mantenimiento.
  • Operatividad de seguridad. Consiste en la luz suficiente para que las áreas próximas a una edificación sean seguras y transitables, así también como las luces necesarias para que las aeronaves puedan tener una referencia visual al volumen en la oscuridad; estas luces se conocen como luces de obstrucción.
  • Costo de implementación tecnológico. Las tecnologías que ahora están disponibles en el mercado, serán remplazadas, dentro de muy poco tiempo, por otras más eficientes, de mayor vida útil y con mejoras progresivas y significativas; probablemente, con costos más accesibles. La inversión debe hacerse con la mayor calidad técnica de especificación al momento, para poder amortizarla dentro de un parámetro de tiempo razonable, evitando así, adquirir equipos que se vuelvan obsoletos a corto plazo.
  • Congruencia de propuesta y lenguaje arquitectónico. Esta parte resulta de vital importancia y se refiere al entendimiento claro de la intención de proyecto del arquitecto, es un refuerzo con un carácter visual determinado y deberá ser consecuencia, de una visión arquitectónica holística.
  • Afectación ambiental. Es una realidad que la interrupción de la oscuridad afecta los ciclos de vida de insectos, aves y otros animales (tanto diurnos como nocturnos) y esta alteración también afecta al ser humano, así que la mesura, debe ser un elemento rector en una propuesta que considera el medio ambiente. Se debe saber, cuánto y cuándo iluminar.

— A todas luces, el futuro no está escrito.   

San Miguel de Allende 2016

©VCalanchini

Deja un comentario